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Kung fu: una pantomima del ser

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Por Laura Polanía Baena

Las expectativas eran todas. Era la primera vez que iba a tener contacto con un maestro de kung fu y las películas habían creado en mí una imagen tal que tenía miedo que él, sólo con mirarme, supiera lo que estaba pensando y cómo me sentía. En ellas existe el mito que los maestros son sinónimo de sabiduría.

Imaginaba un hombre de barba blanca, kimono, pelo largo y una paz invulnerable en sus ojos y que al entrar por un tapete rojo, un ejército de hombres lo rodeara y un redoble de tambores lo acompañara. Pero estaba en la realidad y nada de esto pasó.

Me encontré con Jorge Betancourt, un hombre no muy alto, sin barba blanca ni pelo largo pero con unos ojos verdes, sinceros y llenos de amor, dispuesto a compartir su historia.

Entre balones, cuerdas y uniformes empezamos a conversar y así poco a poco me fue contando su historia, la del kung fu y de cómo éste le había cambiado la vida.

Empezó a entrenar desde los siete años, llegó a las artes marciales por su amor por la naturaleza y por la hiperactividad que tenía desde niño; estudio filosofía y teología en la Universidad Pontificia Bolivariana, de Medellín.

Ahora se dedica a su academia de kung fu “Citogim” en donde trabaja hace 39 años. Actualmente tiene 300 alumnos y en su mirada está escrito lo mucho que ama su trabajo y la vida.

La palabra kung fu traduce “excelencia” y es por esto que Betancourt explica que no es simplemente un deporte sino más bien una forma de vida donde todo lo que se hace se debe hacer con excelencia: el ejercicio solo es un puente, un diálogo mudo, una pantomima, donde se expresa todo lo que se quiere gritar a través de un movimiento.

En cada uno de ellos hay una filosofía, cada respiración tiene un significado y cada pirueta es un acercamiento a la perfección.

El ejercicio, entonces, logra oxigenar el cerebro y contactarnos con el mundo, libera lo malo que hay en nosotros para ayudarnos a superar los traumas creados en la infancia y ayudarnos al alineamiento y a vivir tranquilos el aquí y el ahora.

La filosofía del kung fu persuade de que todo se puede lograr si la mente está en positivo y se va paso a paso posibilitando un descubrimiento propio.

A través de los ojos de un alumno
Cristina Restrepo practica kung fu hace tres años y entrena dos días a la semana. Para ella ha sido una forma de crear una conciencia clara y razonable para darle liviandad al ser y de esta forma poder dejarle un legado a la vida, dejar un mensaje y estar en actitud de servicio siempre para lograr, como la filosofía del kung fu lo predica, la excelencia tanto en el deporte como en la vida.

Según Cristina, su cambio se ha visto reflejado sobre todo en su forma de actuar cuando tiene rabia. El kung fu no es competencia contra otros, es una forma de competir contra uno mismo queriendo todos los días ser mejor por bienestar propio mas no por los demás.

De esta forma ha dejado de ser sea tan agresiva, ahora su rabia se queda en cada movimiento a la hora de entrenar.

Cada ejercicio tiene un significado y expresa algo o libera. Es por esto que el kung fu es una pantomima del ser, ya que el kung fu grita.

La ruta

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Por Ana María Martínez

Son las 4:45 a.m., camino a la vía Las Palmas para dar encuentro a la ruta. La ciudad ya esta activa y las calles comienzan a llenarse de autos. Los ciudadanos salen con sus trajes de oficio rumbo al trabajo. Sin embargo, unos cuantos han decidido postergar las labores porque hoy es martes, martes 3 de noviembre. El segundo día de la semana y el primer encuentro del mes con la montaña, con la vía.

“He salido de mi casa en la avenida El Poblado, cerca al Centro Comercial Oviedo, como otros cuatro amigos de sus respectivas casas a cumplir con la cita de todas las semanas: subir hasta el alto de Las Palmas antes de trabajar o de estudiar, según el caso”, dice Federico Martínez, estudiante de Derecho.

A eso de las 5:00 a.m. ya han llegado muy puntuales los cinco ciclistas para darle inicio a al camino, cerca al Hotel Intercontinental. Llevan puesto un uniforme negro con el patrocinio de McDonald´s. Al verlos reunidos aun se les puede distinguir tanto por la bicicleta como por el casco que llevan puesto. Se reúnen por un instante, se saludan y sin hablar mucho cada quien va dando inicio.

Pedal a pedal van comenzando el tramo propuesto. Se oyen respiraciones suaves y otras un tanto más alteradas. Hace frío y el cielo ya está aclarando.

Estos cinco ciclistas no son profesionales, pero se toman este reto de la montaña como si lo fueran. Para ellos este encuentro no es solo diversión, sino también un compromiso mental que los ayuda a mantenerse en forma y a cortar sus límites, para siempre avanzar un kilómetro más sintiendo la velocidad en sus piernas.

Como dice Juan Andrés Gutiérrez, estudiante de administración en la Universidad Eafit, “montar en bicicleta de ruta es sentir la velocidad a la que te puede llevar tu cuerpo, es un reto que compromete no solo las piernas sino la mente y cada centímetro del cuerpo. Porque la bicicleta es un deporte de rendimiento, de aguante y dedicación”.

Pedal y pedal se puede ver como cada ciclista va cogiendo fuerza y como cada bicicleta va aumentando la velocidad. De pronto los carros no parecen ser tan veloces y las líneas de la carretera se ven en movimiento.

Pasan el restaurante Chuscalito y algunos colegios como el New School que quedan en la vía. A lo lejos se ve una ambulancia y un carro en la orilla. Se oyen algunas voces -“Que no sea un ciclista”, “Qué vaina hombre, la gente sube muy rápido y sin mirar”- cuando el accidente ya es próximo. Miran y efectivamente había un ciclista herido.

Preguntan cómo paso y un policía les dice que un carro había subido con exceso de velocidad. En una curva se cerró más de la cuenta y se llevó al ciclista por delante. Sin hacer más comentarios siguen su camino y dejan atrás lo sucedido, como si fuera un recuerdo.

José Humberto González, ciclista regular de esta zona, comentó: “Yo subo todos los días Las Palmas y por semana hay más o menso uno o dos accidentes. La gente de los carros es muy irresponsable, suben muy rápido sin mirar por donde van y se llevan su buen susto cuando ya tienen un pobre cristiano por delante”.

Subiendo el grupo estuvo un poco dividido. Adelante, los dos más viejos dan clases a los tres más jóvenes que, “chupando rueda”, aprovechan y van mirando hacia delante para fijarse en cada movimiento que hacen los hombres de la experiencia.

“Estos muchachos de hoy creen que la vejez no les da sopa y seco y sí que les da. Por eso es tan bonito este deporte porque no es solo habilidad, es experiencia, es de montar y montar todos los días de la vida”, dice Ricardo Puyo, unos de los adultos del grupo, con unos 50 años.

Ricardo Puyo y Fernando Mejía, los viejos del equipo, van callados, concentrados, porque la velocidad cada vez se hace más lenta y subir se hace cada vez más difícil. En momentos como este pedalean, como dicen ellos, al son de los latidos de su corazón. Pum, pum, pum, pum y así no pierden la constancia, la regularidad entre pedal y pedal.

Los jóvenes van un poco más distraídos, comentan cosas y se quejan de la loma; sin embargo no decaen, son constantes y no le pierden el ritmo a sus guías veteranos que les enseñan a dar buenas pedaleadas y a nunca dejarse vencer por mas difícil que sea un tramo.

Ya llegando al restaurante Doña Rosa se siente en el aire el cansancio. Por la derecha van Federico y sus amigos tomando un poco de agua, limpiándose el sudor, quitándose las chaquetas impermeables porque el calor ya se siente, ya está saliendo un poco el sol y aunque esta carretera es fría los músculos se van calentando y en este punto del recorrido ya se siente el sofoco.

Para hacer la última parte se siente la necesidad de más libertad, como de una renovación, entonces sin parar hacen todo lo anterior y de pronto vuelve la fuerza, el impulso y como si salieran disparados por el ánimo van cada vez más rápido, así llegan hasta la bomba Texaco antes del alto.

Mientras van acercándose a su meta ven como por la izquierda bajan y bajan grupos de personas que ya coronaron la montaña y que ahora pueden disfrutar del viento en sus caras mientras la velocidad aumenta y el mundo cambia en sus ojos y todo pasa como si no existiera el tiempo.

Mirando a “los voladores”, nombre con el que se refieren a los que bajan, se emocionan un poco los jóvenes porque saben que ya están llegando a su meta. Pero como dice el ingeniero de 29 años Andrés Jiménez, el joven que faltaba por mencionar en este equipo, “saber que ya vas a llegar es muy bacano porque es otro día más de lograr lo propuesto, pero no puedo negar que da nostalgia saber que por ese día ya se acabó la ruta. Entonces no dejas de pensar en el jueves o en el domingo que son los otros días de encuentro con la bicicleta”.

Ya llegando al final dan unas pedaladas que los llevan al punto más alto del alto, cerca del colegio Columbus School, momento en el que se reagrupan viejos y jóvenes. Paran, comentan cosas como el accidente, reafirman su asistencia para el día jueves y planean una ruta para el domingo.

Después de un largo rato de “cháchara” comienzan a ponerse en movimiento, cogen ánimo y se despiden. Cada quien baja a su velocidad. Los jóvenes se arriesgan y bajan más rápido, los viejos por el contrario prefieren tomarlo con calma y disfrutar de lo que les que da el día de deporte, de aire fresco y de adrenalina.

De nuevo los carros no parecen ser tan veloces y las líneas de la carretera se ven en movimiento. La velocidad lo abraza y los lleva por el camino de la vía hasta la realidad para otro día de enfrentar las labores diarias.

La tabla rosa

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Por Andrés Amariles Villegas

Habían pasado 20 minutos y no llegaba a la cita pactada. La mañana se tornaba cada vez más fría y unas rápidas gotas de lluvia comenzaban a caer. El centro comercial empezaba a llenarse de gente curiosa y aún adormilada. Empecé a creer que, en realidad, nunca llegaría.

A las 10:34, en medio de una llovizna leve pero amenazante, apareció ¡por fin! Daniela Duque, una joven de 16 años, estudiante de undécimo grado y amante del skateboarding.

Caminó lenta y perezosa mientras dibujaba con sus dedos extrañas figuras en las paredes de algún local. Se acercó con un largo bostezo y con el sueño aún marcado en su rostro. Dobló el pie derecho y se sentó sobre él; descargó una mochila rosa que cargaba en el hombro izquierdo y dejó sobre la mesa una tabla azul que llevaba aferrada en la mano derecha.

Tenía puesto un saco blanco, un pantalón verde y unos tenis planos. Sujetó y estiró las mangas y se llevó la mano derecha al rostro, agachó la cabeza y pidió disculpas por la demora.

El skateboarding es un deporte que se practica con un skateboard o tabla, como es conocida popularmente. Se realiza en cualquier parte de la calle donde se pueda rodar y es considerada una actividad libre, pues no está directamente ligada a la competencia sino que se basa en la belleza o estética que el skater (como se conoce a quien lo realiza) logra al hacer el ejercicio.

¿Qué significa el skateboarding en tu vida?
“Es mi todo, es lo que más disfruto hacer. Es más, podría hasta decir que es lo único que disfruto. Para mí el skate es mucho más que un deporte, es un estilo de vida y es lo que más me apasiona”.

¿Cómo empezaste a practicar skateboarding?
“Hace unos dos años empecé a practicar con mis primos. Los acompañaba a montar y me llamaba mucho la atención lo que les veía hacer, pero nunca quise intentarlo porque no veía más mujeres haciéndolo y me apenaba ser la única. Pero al final me dejé convencer por Felipe, uno de mis primos, y terminé volviéndome una adicta a las tablas”.

¿Dónde y cada cuanto montas tabla?
“En cualquier lugar, el skate es un deporte de calle, se práctica donde sea, donde me lo pida el cuerpo o me lo exija el alma. Y en cuanto a la periodicidad, monto todos los días: deslizarme en el asfalto se ha vuelto tan necesario como respirar, el cuerpo me lo pide y no me siento capaz de negárselo”.

¿Qué le ha dado el skate a tu vida?
“Me ha dado paz, alegría, muchos amigos y un sinfín de problemas, Desde que estoy metida en este cuento, mi mamá se ha vuelto mi enemiga y mi casa un campo de batalla. Todos los días, cuando me ve salir con la tabla, se pone histérica y empieza a azotarme con el mismo sermón de todos los días”.

La lluvia sonaba cada vez más fuerte y Daniela parecía disfrutar de ella. Cada vez se mostraba más cómoda al hablar pero, por momentos, quitaba la mano del rostro. Mientras me contaba su historia se mostraba inquieta y con su mano libre jugaba de manera constante, sacaba el celular, caminaba con los dedos o se recogía el cacho amarillo que resaltaba entre su pelo liso castaño.

Se mojó los labios en varias ocasiones y cuando hablaba sobre su familia, los mordía fuertemente. Después de un rato estiró los dos pies y empezó a agitarlos arrítmicamente en el aire, me observó por un rato y luego volvió a bajar la cabeza. Por alguna razón nunca fue capaz de sostenerme la mirada.

¿Cuál es el punto de vista de tus padres sobre el deporte que practicas?
“Mi papá está de acuerdo en que practique un deporte, le parece bueno que haga algo sano en mis ratos libres pero le preocupa que, a veces, descuide mi estudio. Pero mi mamá, ella se vuelve loca porque cree que soy una marimacha y se siente apenada de mí”.

“En Itagüí, donde vivo, no es normal ver niñas montadas en una tabla haciendo piruetas o practicando saltos: todo el mundo lo ve como un deporte para machos y, como la mayoría de mis amigos son hombres, entonces la gente se divierte y se llena la boca inventando chismes, aunque eso solo me genera deseos de deslizarme por sus aceras”.

¿Has participado en algún tipo de competencia o torneo de skaters?
“No, y la verdad no me interesa. Amo este deporte porque me libera y me hace relajar. No soy creída u orgullosa, pero si algo puedo decir es que soy una tesa en lo que hago y puedo dejar llorando a más de un hombre que cree que se las sabe todas en el tema del skate. Pero no le veo objeto a ponerle rivalidades a un deporte que es individual y que te ayuda a definirte como persona”.

¿Has tenido obstáculos que te impidan practicar el deporte?
“Mi madre. No crea que yo la odio, al contrario, es una de las personas que más quiero, pero no comparto su concepción del mundo y hay cosas que ella quiere meter en mi mente que nunca voy a dejar entrar. Está tan empeñada en hacer que mi mundo se base en iglesias y buenos modales que no permite que yo haga lo que me complementa y lo que realmente amo”.

“Además, le tiene un miedo profundo al qué dirán. Estoy segura que si bailara ballet no me pondría problema o, tal vez, si mi tabla fuera rosa lo pensaría dos veces”.

¿En qué piensas cuando montas tabla?
“Cuando me deslizo no pienso, soy yo. Siento el viento acariciando mi rostro, disfruto de levitar sobre el asfalto, dejo que mi cabello se mezcle con el cielo, hago de la calle mi espacio, la madera se apodera de mi corazón y soy feliz”.

Daniela miró el reloj y se levantó presurosa, agarró su bolso y abrazó su tabla mientras me sonreía y me guiñaba el ojo. Se agarró nuevamente el cacho amarillo y puso su mano izquierda dentro del bolsillo, agachó la cabeza y caminó apresurada hacia la salida.

Una vez afuera puso su tabla en el piso y comenzó a flotar, fue feliz, subió la cabeza y me miró fijamente y sin bacilar, directamente a los ojos.

Skate: de las calles a las rampas

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Por Ana María Mendieta Vásquez

OPINIÓN. El skateboarding no es un deporte nuevo; sin embargo, hasta ahora ha empezado a dársele protagonismo en las calles de nuestra ciudad. Son muchos los jóvenes que se interesan por aprender, practicar o tener algún contacto con esta disciplina que nació en las calles de Estados Unidos como una muestra de habilidad física frente a lo que el mundo urbano ofrecía.

Este fenómeno deportivo ha sido fuente de inspiración y lucha para muchas personas que ven en él no sólo un juego, sino un escape a la violencia que les permite desahogar su energía de manera positiva y saludable.

Los fanáticos y practicantes piensan que cada movimiento y cada estilo es toda una obra de arte que se va perfeccionando día a día con dedicación y motivación. Además, se puede, al igual que en otros deportes, tener reconocimiento a nivel mundial, con constancia y entrega.

Aunque en Estados Unidos y en algunos países de Europa el skateboarding tiene todos el reconocimiento, competencias y espacios apropiados para su práctica, en Colombia la historia es diferente y más en las calles de Medellín.

En esta ciudad, muchas personas siguen tachando de vándalos a sus adeptos y existe toda clase de prohibiciones para su práctica en muchos lugares públicos. Además, no se cuenta con espacios propicios para ejecutar este deporte.

Según Lucas Arteaga, practicante del skateboarding desde hace más de siete años, “ni la Alcaldía ni las entidades gubernamentales de Medellín y del área metropolitana han mostrado un interés real para que el skateboarding sea un deporte reconocido en toda la ciudad y donde se le muestre a los jóvenes que tienen todo el apoyo y las condiciones aptas para su práctica; al contrario, los policías o los mismos ciudadanos se encargan de no dejar montar tabla porque les molesta el sonido de ésta sobre el cemento”.

La falta de interés de parte de los entes encargados del fomento al deporte y la recreación ha generado que los skaters se conviertan en un grupo bastante independiente que no deja de lado su afinidad con las patinetas y toman el control de ciertas zonas donde se citan a practicar y donde los residentes o los policías no les impidan montar.

Es molesto que un deporte que tiene tanto auge no tenga los espacios requeridos para su práctica, no sólo porque es una falta de apoyo al derecho a la recreación y el deporte, sino también porque al no contar con dichos espacios sus practicantes se toman sitios públicos que pueden sufrir daños en su infraestructura debido a la complejidad de los malabares del skateboarding.

En Medellín había un espacio para su práctica, ubicado en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot; sin embargo, debido a las remodelaciones y adecuaciones de la misma para los Juegos Suramericanos Medellín 2010, desapareció temporalmente, dejando en un limbo a los pocos jóvenes que iban a disfrutar de este espacio.

Para compensar la desaparición de este lugar se creó otro en Ciudad del Río: unas rampas bastante modernas, pero que siguen siendo limitadas para un público tan amplio.

Los skaters toman la voz en el ámbito deportivo, demuestran que son muchos y que necesitan espacios y compromiso.

No es sólo un hobbie, es un estilo de vida que de las calles debe pasar a escenarios aptos para que Colombia avance también a ser un país donde el soporte económico sea equitativo para todo tipo de prácticas y disciplinas deportivas.

Es todo un proceso, pero es un llamado que se le hace a las entidades encargadas. El skateboarding lleva mucho en el país y nunca es tenido en cuenta.

De manera que es hora de que se le dé la importancia que se merece, los seguidores son más de los que la gente puede pensar y es justo darles los espacios y los recursos que requiere para que Colombia pueda ser reconocido a nivel mundial como un impulsor del skateboarding.

Deporte siderense, ¿fantasia o realidad?

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Foto: Cortesia http://www.indere.gov.co/galeria.html Municipio de La Estrella.


Por Jesús David Trejos Betancur

Un municipio amable, acogedor y con una cultura deportiva que cada vez asciende más y más entre sus pobladores. Así describen los habitantes del municipio de La Estrella la participación deportiva por parte de su comunidad.

En esta localidad ubicada al sur del área metropolitana se destaca el Indere (Instituto de Recreación y Deporte) el cual ha tratado durante varios años de implantar una cultura deportiva entre sus pobladores y que solo desde hace unos cuantos años ha visto cumplirse con paso lento pero firme cada una de las metas que se traza.

El Indere ha tratado de apoyar todos los deportes en los cuales la comunidad siderense ha pedido participación: posee un buen equipo de fútbol que se hizo al hombro el subcampeonato de la Liga Antioqueña, un equipo de voleibol que hace poco fue campeón de la categoría C y uno de baloncesto que está en la Copa Élite.

Pero la mejor participación es la de su equipo de karate debido a que entre sus miembros hay campeones nacionales y representantes del país en eventos internacionales, además de campeonatos y prestigio que le han dado un excelente nivel competitivo.

Títulos, reconocimientos y muy buena integridad deportiva es lo que se ha pretendido mediante el trabajo del Indere y la comunidad.

Pero así como toma tan en cuanta a personas de los diferentes barrios, también ha procurado darles prioridad a las personas en situación de discapacidad que habitan allí.

La semana del 25 al 31 de octubre de 2009, en el marco de la Semana de la Juventud, se celebraron por primera vez en el municipio las Olimpiadas Especiales, organizadas por el Indere, la Alcaldía y la Fundación Special Olimpics Colombia.

Fue muy bien recibido por la comunidad y contó con la asistencia de más de 90 personas en situación de discapacidad (tanto física como mental) y tuvo como punto central que fuesen del municipio.

Este evento abrió las puertas para proyectos futuros y ya se habla de la organización de unas olimpiadas especiales entre los municipios aledaños, con sede allí.

La Estrella no ha pretendido que las personas desarrollen una actitud de competencia, sino de diversión, aprovechamiento del tiempo libre y salud. Es por esto que ha implementado el programa Salud Integral.

Para él no hay límite de edad y una de sus actividades con más acogida es los aeróbicos que tienen un grupo aproximado de 75 personas.

El proyecto como tal cuenta con cerca de 800 integrantes entre niños, jóvenes, adultos y adultos mayores que se reúnen en sitios públicos o en las instalaciones del Indere para realizar actividades lúdicas o de integración como gimnasia rítmica, a la cual asisten muchos jóvenes.

El estrecho trabajo que realiza la comunidad siderense con el Indere se ve reflejado en los buenos hábitos deportivos que se observan en los colegios, en los cuales un 95% del tiempo libre es utilizado al esparcimiento y recreación.

Con los escenarios suficientes
En materia de infraestructura, el municipio no viene de una tradición deportista, ha sido en los últimos años que se ha implantado esta cultura, motivo por el cual no cuenta con bastantes escenarios deportivos.

Sin embargo, tiene los suficientes para la población que actualmente maneja, escenarios que la actual Administración ha decidido renovar por su estado tan rústico y maltratado.

Andrés Colorado es el coordinador deportivo del Indere y cuenta cómo ha sido este cambio y los que se vienen en materia de la infraestructura deportiva:

“Nuestro municipio ha estado renovando las estructuras que posee. Hace dos meses se inauguró la cancha sintética municipal que antes era una cancha de cemento. Además, se tiene un proyecto muy grande y algo ambicioso: la cancha de fútbol municipal, que actualmente es en arenilla, se va a reformar y se le van a poner dos tribunas porque tiene una sola; se le va a poner grama sintética pues cuando llueve es un problema porque se inunda”.

“Otro de los proyectos es el de la pista de atletismo que se hará en los bordes que la actual cancha de fútbol principal del complejo deportivo y cuyo costo será asumido por el Indere debido a que es un ente independiente del gobierno”.

Otro de los escenarios que se piensa acondicionar es una pista de bicicrós, deporte que ha estado con un buen incremento de participantes en el último año.

En cuanto a los deportes acuáticos, solo se cuenta con una piscina municipal dentro del complejo deportivo. En ella se dictan clases a personas de todas las edades: la natación es el único deporte que realmente tiene acogida y es por este motivo que no se construyen más piletas.

¿La Estrella en los Suramericanos?
El municipio no fue seleccionado como subsede de los Juegos Suramericanos que se realizarán el próximo año en Medellín, pero hay un motivo para esto y Andrés Colorado lo explica:

“Nuestro municipio, al igual que los demás, quería ser subsede pero tuvimos problemas justamente por la infraestructura. La organización de los Juegos aportaba una cantidad de dinero y el municipio debía aportar el resto, pero las directivas y la Alcaldía decidieron que más bien esa plata podría ser usada en otros proyectos para mejorar la calidad de vida de los habitantes”.

“Además, luego de construir las nuevas estructuras deportivas deberíamos asumir su mantenimiento y evitar su deterioro. Y si ya son suficientes las estructuras que usa la ciudadanía, entonces ¿qué haríamos si la respuesta de la comunidad no era la esperada en cuanto al uso de los nuevos escenarios? Ese era un riesgo que la Alcaldía no quiso asumir”.

Pero estar por fuera de los Suramericanos no fue impedimento puesto que la Gobernación de Antioquia brindó un dinero destinado a la construcción de una cancha nueva muy bien dotada en el sector de La Tablaza, que será el nuevo centro deportivo de esa zona de la localidad.

Incentivos para practicar deportes
El mayor incentivo que proponen el Indere y la Alcaldía es asumir casi en un ciento por ciento los costos de los cursos que se dictan en el complejo deportivo.

Esa ayuda no es total debido a que hace falta un poco de presupuesto y para cubrir imprevistos; por ejemplo, en el curso de natación el costo de una clase es de 1.000 pesos por persona y se facilitan los implementos que necesiten; de igual manera, todo ha sido puesto de manera económica para que incluso los sectores más deprimidos de la localidad puedan acceder a ellos.

El municipio tiene gran visión en materia deportiva: se ha trazado como meta formar no solo excelentes atletas, sino excelentes personas, y mejorar cada una de sus plantas físicas para poder hacerlo.

Se ha trazado crear en cada uno de los habitantes un sentido de pertenencia hacia el deporte y formar así un mejor mañana para todas las personas que allí viven.

Además, buscar los recursos necesarios para hacer de esta idea una realidad pronta, bien sea tocando puertas en la Gobernación o en su propio municipio.

Un paraíso para la pesca

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Por Álvaro Ossa Gómez

Antioquia es un departamento rico en diversidad natural, a pocos kilómetros de la ciudad se pueden encontrar hermosos paisajes propicios para la práctica de diferentes deportes al aire libre. La pesca deportiva es una de estas prácticas que permiten estar en contacto y armonía con la naturaleza y disfrutar de los diferentes paisajes que ofrece nuestro país.

Todos los días aumenta el número de personas que se unen a practicar este deporte, ya que cada vez más estamos buscando un espacio apartado de la rutina citadina y la pesca es una excelente opción pues no hay límites de edad, sexo o condición social.

Para empezar a practicar la pesca deportiva solo es necesario tener las ganas y un equipo básico ya que poco a poco se puede ir adquiriendo un equipo más completo.

Zona de Pike Club es uno de los clubes de pesca deportiva que se pueden encontrar en Medellín. Fue conformado en octubre de 2006 en reunión de socios: antes venía funcionando con otro nombre, Pesca en la Selva, dirigido por Alejandro Linares, uno de los mejores representantes de este deporte en Colombia.

Cuando él se retiró del club fue necesario cambiar el nombre y la forma de administrarlo. Jorge Alonso Vásquez, miembro activo del club anterior y actual presidente de Zona de Pike Club, asumió la responsabilidad de sacarlo adelante desde hace dos años.

“A la fecha el club cuenta con 32 socios activos. En este tipo de grupos es muy común que entren socios nuevos y se retiren algunos otros por diferentes situaciones, aunque la rotación no es muy alta”, dijo Jorge.

Desde niño su padre lo llevaba a pescar, sin embargo practica la pesca de una manera deportiva y un poco más profesional desde hace cuatro años cuando empezó a tener contacto con el club Pesca en la Selva. Esto le permitió conocer diferentes técnicas y amigos para participar y aprender de este deporte.

“Para un pescador deportivo salir a pescar es la posibilidad de disfrutar de un maravilloso paisaje, de compartir con los amigos y la ilusión de capturar grandes ejemplares”, comentó Jorge.

Para cada pescador la pesca deportiva significa algo diferente; sin embargo, coinciden en una definición que se acopla a lo que se vive al realizar esta actividad. Según el portal
http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/ciencia/volumen2/ciencia3/087/htm/sec_028.htm la pesca deportiva es aquella actividad cuyo objetivo es la recreación y esparcimiento y que, como todo deporte, también necesita el dominio de una o varias técnicas para realizarla, así como de un equipo diseñado especialmente para ello. Inclusive se han hecho esfuerzos para que forme parte del programa de los Juegos Olímpicos.

El objetivo del pescador deportivo es conseguir el mejor ejemplar, con las mayores dimensiones y peso, para ganar la competencia. Pero también divertirse y entrar en contacto con la naturaleza para liberarse de las presiones de la agitada vida en las ciudades.


Los pescadores deportivos no deben basarse únicamente en su suerte, tienen que demostrar sus conocimientos y sus habilidades. Su objetivo no sólo debe ser sacar el pescado más grande, sino observar la naturaleza, apreciarla y conservarla, para llegar a una verdadera recreación y así aprovechar los beneficios que este deporte ofrece.

El equipo básico con el que debería contar quien quiera practicar este deporte está conformado por una caña para pescar de unos 7 pies más o menos, un carrete tipo spinning liviano para unas 200 yardas de sedal de 8 libras, un paquete de anzuelos, algunos plomos, el sedal o nylon de 8 libras, una pequeña caja de pesca y una navaja o cuchilla pequeña.
Con este equipo es suficiente para pasar un increíble día de pesca en armonía con la naturaleza.

Aunque un equipo básico no pasa de unos 200 mil pesos, a medida que se adquiere más experiencia se va consiguiendo un equipo mucho más complejo, sofisticado y cómodo.

Una buena caña de pescar puede estar entre 200 y 250 mil pesos, un buen carrete de 150 a 200 mil pesos. Cada señuelo puede costar desde 15 mil pesos hasta 40 o 50 mil pesos o más.

Aunque en Colombia la pesca deportiva no es de mucha popularidad, es una actividad que goza de gran potencial gracias a la gran variedad de recursos acuícolas con la que cuenta el país.

Antioquia posee diferentes sitios que son propicios como las represas de Jaguas, Guatapé y Playas; además, hay una amplia lista de ríos y quebradas en zonas como las de San Rafael, Doradal, Porce y Cocorná.

En cuanto a la reglamentación y restricciones de la pesca deportiva en nuestro país, el ICA (Instituto Colombiano Agropecuario) asumió desde el año 2007 la administración de los recursos acuícolas garantizando así la conservación de las diferentes especies con las que se cuenta.

Cada especie tiene una medida mínima para ser capturada y existen especies como el Morrudo, el cual está protegido ya que se encuentra en vía de extinción.

Aunque en Colombia no existe ningún sitio donde no se pueda pescar, infortunadamente hay lugares donde no se practica debido a la alta presencia de guerrilla y grupos irregulares, como en algunos ríos del Chocó y Urabá.

Como todo deporte, la pesca deportiva cuenta con diferentes eventos anuales a los cuales asisten masivamente pescadores de todo el país, ya sea independientes o en representación de los diferentes clubes.

Estos torneos son organizados por los miembros del club que esté coordinando el evento. Entre los más importantes del país están: el Torneo Caldero, organizado en Cartagena entre los meses de agosto y septiembre; el Torneo Nacional de Pesca Club Unipesca Los Salmones, que se realiza en Popayán; y en Antioquia el Torneo Nacional de Pesca Black Bass, en la represa del Peñol.

Ya sea solo para pasar el tiempo o para practicarlo como deporte profesional, la pesca deportiva es una excelente opción para todas aquellas personas que se quieren desestresar y salir de la rutina.

“Pescar va mucho más allá del pez: es la gran oportunidad donde podemos regresar a la simplicidad de nuestros ancestros”: Herbert Hoover.

El vuelo de Moncho

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Por Jhon Fredy Vásquez

Con 48 años de edad, a Ramón Antonio Zapata Bolívar le han quedado sus metas en el aire, no porque sea un fracasado, sino porque sus anhelos están por encima de los de muchos.

A 4.400 metros de altura sobre el nivel del mar, Moncho, como es conocido en su medio, piensa si no ha llegado muy lejos, justo cuando ve pasar a dos gallinazos muy por debajo de él.

Curtido ya en los malabares del cielo, Ramón es un hombre prudente y precavido, ha aprendido en sus 18 años de experiencia como parapentista que hay malas decisiones que le pueden costar la vida.

En sus palabras describe a la naturaleza como una madre muy exigente que a veces reprende y a veces castiga, y en los predios del viento, que no es nuestro medio natural, las lecciones se aprenden duramente. Así, nuestra madre naturaleza nos cobra las malas decisiones y esta ley aplica también en la vida cotidiana.

El vuelo en parapente o planeador ligero flexible surge a finales del siglo XX como respuesta a la necesidad de los montañeros europeos por descender más rápidamente de las altas montañas en sus quehaceres campesinos. Los montañeros de Antioquia también se sumaron a esta actividad, pero más por deleite que por necesidad.

Según Moncho, Medellín es pionera en Colombia en el arte del parapentismo que en la actualidad ha alcanzado un desarrollo tal que no se limita a la función meramente descendente de su antecesor el paracaídas, sino que literalmente se vuela en parapente.

La técnica del parapentismo consiste en aprovechar las corrientes térmicas o dinámicas que se generan en la atmosfera, fruto de la influencia del calor solar y la humedad. Así, el vuelo en parapente siempre dependerá del clima y de la habilidad del piloto para reconocer las señales que le indican cuándo es un buen momento.

En tierra es la manga- veleta la que da las señales de velocidad y dirección del viento: es una especie de embudo cilíndrico o cónico, hecho normalmente de un material impermeable, que por lo regular pende de un mástil alto moviéndose a voluntad del viento. Donde hay una manga-veleta hay siempre actividad aeronáutica.

Los caminos invisibles
Ese universal sueño del hombre por seguir los pasos de Eolo tiene sus secretos. El parapentista que no necesita de una máquina para mantenerse en el aire debe reconocer ciertos códigos de la naturaleza que le permitan recorrer senderos que crea el viento.

La forma de las nubes, el recorrido de las aves, la intemperancia del clima son algunos de los signos que se deben reconocer si se quiere viajar por los aires mientras se conserva la vida.

El desarrollo del vuelo en parapente se logra a través del perfeccionamiento de una serie de destrezas o habilidades que ayudan a sortear y aprovechar las condiciones del aire. Estas destrezas permiten al piloto no solo aprovechar las corrientes para conseguir altura, sino para salirse de alguna situación peligrosa.

El peligro siempre está latente en este deporte, siempre hay un riesgo. Pero el desarrollo de equipos, materiales y técnicas ha hecho de este sueño una actividad muy segura.

Moncho cuenta que en Medellín solo ha ocurrido un accidente fatal, el de un turista extranjero que por volar bajo efectos de la droga perdió el control en su aterrizaje y se rompió el cuello contra un árbol. Por eso Ramón asegura que son las malas decisiones de los pilotos las que generan los accidentes.

Moncho ha montado un club de vuelo en el corregimiento de San Félix (Bello), se asoció con otros soñadores y crearon un acogedor espacio llamado Wayra. Allí, en un ambiente campesino y la mejor comida antioqueña, los turistas disfrutan de un bello paisaje y enfrentan sus miedos en esa maravillosa aventura de volar.

Moncho dirige este proyecto junto con otros tres pilotos y un grupo de ayudantes que en conjunto garantizan toda la parte logística y la seguridad de los vuelos:

Juan Carlos Ríos, profesor de Ciencias Sociales, es un hombre amable y experimentado en el vuelo que siempre buscará una buena conversación en el aire.

Ferney Correa, uno de los más jóvenes, es quizá uno de los pilotos más hábiles; es tímido, original de la zona y comparte su afición por el vuelo con las actividades del campo como el cultivo de café.

Y Robinson López, otro joven y experimentado piloto que dejó de volar en el sector de Matasanos, en el municipio de Barbosa, para unirse a este proyecto.

A estos avezados pilotos se les suman una secretaria que se encarga del registro de los vuelos, cobrar el dinero y velar por que todo esté en regla. También siempre hay dos o tres ayudantes que se encargan de mantener todo en orden: equipos de seguridad y de vuelo, la pista despejada para el despegue y el aterrizaje, y ayudan al piloto y al pasajero en el momento del despegue.

Las normas de seguridad en este deporte son muy estrictas: cascos de seguridad, paracaídas de emergencia, radios, y para los vuelos con pasajeros, una especie de silla con airbag que amortigua el aterrizaje.

Moncho se queda corto para describir la sensación del vuelo en parapente y sólo piensa en la palabra “magia”.

Describe esos maravillosos encuentros con las aves, los gallinazos que a veces los acompañan en sus viajes mostrándoles el “camino”, ver correr la vacas por el campo, cruzar nubes de golondrinas, ver los gavilanes y halcones que a veces se posan en el ala o parapente (cuando no es que deciden agredir con sus garras, lo que también ha ocurrido) y ver la ciudad como una pequeña maqueta dónde jugar a los gigantes.

Para ser un parapentista se debe estar alerta y con los sentidos muy activos, para ello es necesario estar siempre sobrio. Por eso Moncho elige pilotos sin adicciones.

Estos pilotos siempre recordarán con especial sentimiento aquella ocasión en que un pasajero les solicitó un vuelo para arrojar al viento las cenizas de un ser querido. Y es común que se regale de cumpleaños un vuelo en parapente porque, después de todo, ¡qué mejor regalo que volar!

¡Natación!

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Por Natalia Moreno Darisich

Todos los viernes, un grupo de la tercera edad se reúne en el polideportivo de Envigado a practicar la natación. Está conformado por unas 40 personas que se dividen por niveles: expertos, semiexpertos y novatos, todos dirigidos por dos entrenadoras, Marcela Guarín y Luz Marina Álvarez.

Los grupos se reúnen durante 45 minutos, el tiempo calculado por los expertos como el indispensable para este público, el cual les permite no solo ejercitarse de forma segura sino mantener la disciplina de la actividad física.

También asisten los lunes y miércoles, de 9:30 a 10:30 de la mañana, para disfrutar de una clase de musicoterapia.

“Es un grupo de personas muy humildes que fueron criadas en sectores muy limitados en los cuales nunca existió la oportunidad de estar en una actividad de este tipo”, dijo la directora del grupo de natación del polideportivo.

Uno de los integrantes del grupo cuenta: “Asistimos a este entrenamiento con el fin de mantener el estado físico en forma y despejarnos mentalmente”.

A las nueve de la mañana comienza la rutina de calentamiento para los integrantes de este grupo de nadadores de la tercera edad.


Antes de meterse a la piscina, las personas tienen que cumplir una rutina de calentamiento para evitar lesiones.


El traje no hace al monje: estas mujeres hacen parte del grupo de expertos nadadores que se entrenan todos los viernes en la piscina del polideportivo de Envigado.


También se les da la oportunidad a quienes no conocen del tema para que se adiestren y a la vez hagan ejercicio.


Las personas poco adiestradas en la natación se apoyan en elementos que les facilitan su permanecía en el agua y su proceso de aprendizaje.


Incluso los expertos utilizan las ayudas para perfeccionar sus técnicas.

¡Es hora de sudar!

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Una toalla y ropa cómoda… Que no se olvide el agua, y ¡a ejercitarse!

Por Agustín Patiño Orozco

Todos los días, los gimnasios y centros de acondicionamiento físico de la ciudad son escenario del ancestral ritual del ejercicio. Un cuerpo saludable es también una mente sana o, por lo menos, más ágil.

Hace unos cuantos miles de años, la idea de un gimnasio habría sido una total ridiculez: todos los hombres vivían saludablemente pues gran parte del día transcurría en busca de animales que se convirtiera en sus presas; después venía la persecución y el ejercicio.

Sólo cuando el hombre se hizo sedentario comprendió que la salud que le daba la cacería no duraría mucho si se sentaba a ver el apacible pastoreo de sus animales.

Hoy en día, la televisión y la Internet son más celosos que los animales de pastoreo: hipnotiza a las personas y las induce a consumir en forma descontrolada.

Es por esto que el sedentarismo se ha convertido en una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares, además de estar tomada de la mano de la obesidad mórbida y otros problemas que afectan notablemente la calidad de vida.

Los gimnasios y centros de acondicionamiento físico son la contraparte de tal estilo de vida, en especial los segundos, pues en ellos se brinda un servicio y asesoría integral por parte de deportólogos, fisioterapeutas, nutricionistas y todo un ejército de entrenadores grupales y personalizados.

Estos centros toman cada vez más importancia, un estilo de vida saludable se convierte en el ideal pues la calidad de ésta es ahora un gran valor social y por ello muchas más personas dicen todos los días ¡es hora de sudar!


El Atlas de hoy: no sostiene el mundo sino unas pesas ante el espejo.

Una mesa para el reposo. Sentados, el ejercicio no llama la atención; en movimiento, el sedentarismo es incomprensible.


¡Diez más! La motivación del entrenador es fundamental a la hora de ejercitarse.


La pelota roja: entre más alto estén las piernas, más tensión generará el abdominal.


Clase de rumba: el baile es una capacidad que no se pierde con la edad.

En la banda, corras lo que corras jamás avanzarás.

El deporte es cosa de todos

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Por Laura Andrea Salazar Correa

Unos años atrás el deporte era un privilegio de pocos, hoy es cosa de todos. Cada vez se abren más espacios para los ciudadanos, los planes de integración y participación hacen que personas de la tercera edad, jóvenes, niños y discapacitados tengan acceso gratuito a clases guiadas por profesionales.

Los Juegos Suramericanos traen consigo la responsabilidad con la ciudad, la tolerancia para ver cosas mejores en el futuro y la participación en todos los niveles, así en este momento se conviva con situaciones de incomodidad en los escenarios deportivos que se remodelan en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot.


“Yo soy comerciante”. José Vicente Cardona Ossa es otro comerciante más que se ve afectado por las obras de construcción en el Estadio Atanasio Girardot.


Otro clavado más. Niños de la escuela de clavados en la Piscina Olímpica de Medellín que desde temprano comienzan su entrenamiento.


Espumas para nadar. Material de trabajo tanto para los nadadores profesionales como para principiantes.


Un separador muy unido. Uno de los separadores de la piscina para niños también sirve como espacio para las clases del programa Canas al Aire que fue creado para que los alumnos pudieran moverse.


Un beso. Nancy (a la derecha) es una de las alumnas más juiciosas de la clase de Canas al Aire, un programa especializado para la tercera edad que disfruta porque ahí ella siente más confianza.


Canas al Aire. Grupo de participantes de este programa que cada vez se hace más grande porque a él invitan a sus amigos o familiares.


¿Canas al Aire o patos al agua? El grupo haciendo las tareas que el instructor les pone.


Red de trabajo. Una vista desde un juego para niños hacia los adultos que practican artes marciales. Lo hacen en un espacio libre, mientras se terminan las construcciones.

Un peso mientras tanto. Pesas hechas por los mismos usuarios de la zona de barras quienes esperan pacientemente que terminen las construcciones para gozar de un lugar mejor.


Un esfuerzo temporal. Uno de los deportistas que espera ansioso estrenar espacio para hacer barras con sus amigos.



Una barra por el futuro. Zona de barras que fue movida de su lugar original mientras se terminan las obras.


“¿Cuál quiere?” Que no falte el comercio improvisado en contraste con las construcciones.